Por: M.Sc. María Inés Elgueta®️
En redes sociales vemos mensajes como: “Ámate más”, “date tu lugar” o “recuerda cuánto vales”. Pueden ser inspiradores, pero cuando llevamos años criticándonos, comparándonos o sintiéndonos insuficientes, una frase positiva rara vez cambia lo que sucede en nuestro interior.
El amor propio no consiste en sentirnos perfectas. Se construye, sobre todo, en la manera en que nos tratamos durante los días difíciles.
¿Qué significa realmente tener amor propio?
La autoestima suele relacionarse con cómo valoramos nuestra apariencia, logros, relaciones o capacidades.
El problema aparece cuando nuestro valor depende demasiado de sentirnos exitosas, productivas, bonitas o admiradas. ¿Qué ocurre cuando fallamos, envejecemos, nuestro cuerpo cambia o algo no sale como esperábamos?
El amor propio saludable necesita una base más estable:
Reconocer nuestro valor incluso cuando no estamos en nuestro mejor momento.
Autocompasión: tratarte como tratarías a alguien que amas
La autocompasión es una actitud de cuidado hacia nosotras mismas cuando atravesamos errores, dolor o dificultades.
No significa conformarnos, justificarlo todo o dejar de asumir responsabilidades. Significa reemplazar la autocrítica destructiva por una respuesta más comprensiva y constructiva.
Se apoya en tres elementos:
Amabilidad contigo misma
En lugar de pensar:
“Soy un desastre.”
Puedes decir:
“Esto no salió como esperaba, pero puedo aprender de lo ocurrido.”
Recordar que no estás sola
Equivocarnos, sentir miedo, cansarnos o atravesar momentos difíciles forma parte de la experiencia humana.
No eres la única persona que se ha sentido así.
Reconocer lo que sientes
No necesitas fingir que todo está bien. A veces, una respuesta más saludable es reconocer:
“Este momento está siendo difícil y necesito cuidarme.”
La forma en que te hablas importa
Muchas mujeres se dicen cosas que jamás le dirían a alguien que aman:
- “No hago nada bien.”
- “Debería poder con todo.”
- “Todas pueden menos yo.”
- “Ya estoy demasiado grande.”
- “Mi cuerpo no es suficiente.”
Cuando este diálogo se repite, puede convertirse en una respuesta automática.
Trabajar el amor propio no significa reemplazar cada pensamiento negativo por una afirmación exageradamente positiva. Puede comenzar con algo más realista:
“Estoy atravesando una dificultad, pero esta dificultad no define mi valor.”
El cambio requiere práctica, atención y nuevas formas de responder. Por eso, el amor propio no es únicamente un sentimiento: también es una habilidad que puede desarrollarse.
El amor propio se demuestra con acciones
Amarte no significa sentirte bien contigo todos los días. Significa tratarte con respeto incluso cuando estás cansada, insegura o atravesando cambios.
Puede reflejarse en decisiones sencillas:
- Dormir cuando estás agotada.
- Alimentarte adecuadamente.
- Moverte para cuidar tu cuerpo, no para castigarlo.
- Decir “no” cuando algo supera tus límites.
- Pedir ayuda cuando la necesitas.
- Alejarte de relaciones que te hacen daño.
- Descansar sin sentir que debes ganártelo.
- Cumplir pequeñas promesas que te haces.
- Buscar acompañamiento psicológico cuando lo necesitas.
Estas pequeñas acciones construyen confianza en ti misma.
No tienes que amar cada parte de ti todos los días
Habrá días en los que no te guste cómo te ves, dudes de tus decisiones o te sientas cansada de tus responsabilidades.
Esto puede sentirse con mayor intensidad durante etapas como la maternidad, el posparto, la perimenopausia o la menopausia, cuando cambian el cuerpo, la identidad y las prioridades.
El amor propio no exige sentirte maravillosa todo el tiempo. Puede comenzar con algo más alcanzable:
Tratarte con respeto, incluso cuando no te sientes bien contigo misma.
Cinco preguntas para empezar hoy
1. ¿Cómo me hablé durante el día?
Observa tu diálogo interno sin juzgarlo. ¿Fuiste comprensiva contigo o demasiado crítica?
2. ¿Qué necesito y estoy ignorando?
Tal vez necesitas descansar, pedir ayuda, alimentarte mejor o establecer un límite.
3. ¿Qué estoy haciendo únicamente por obligación?
No todo lo que haces tiene que continuar de la misma manera. Algunas rutinas pueden replantearse.
4. ¿Qué límite necesito establecer?
Decir “no” o proteger tu tiempo también es una forma de autocuidado.
5. ¿Qué pequeña acción puede demostrarme hoy que importo?
Puede ser caminar, dormir, comer con calma, pedir ayuda o simplemente dejar de hablarte con tanta dureza.
El bienestar se construye con pequeños hábitos
Cuidarte también implica descansar, alimentarte bien, mantenerte activa y dedicar tiempo a tu bienestar físico y emocional.
Como parte de una rutina integral de autocuidado, Proto-col ofrece productos desarrollados para acompañarte en diferentes etapas y necesidades, ayudándote a cuidar tu bienestar desde adentro.
Porque el amor propio también se refleja en las decisiones que tomas cada día para sentirte bien, recuperar tu energía y cuidar de ti.
El amor propio no se dice: se practica
Amor propio es reconocer tus errores sin destruirte, cuidar tu cuerpo sin castigarlo, establecer límites y pedir ayuda cuando la necesitas.
La próxima vez que pienses:
“Necesito quererme más”,
prueba cambiar la pregunta por:
¿Cómo puedo tratarme mejor hoy?
Porque el amor propio no se construye con una sola frase. Se fortalece con pequeñas decisiones que le recuerdan a tu mente algo importante:
Tú también eres alguien a quien vale la pena cuidar.
Referencias bibliográficas
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